¿En qué está Chile?

Según el análisis panorámico planteado en la página del Banco Mundial, Chile ha sido una de las economías de más rápido crecimiento en Latinoamérica en la última década. Sin embargo, después del auge observado entre 2010 y 2012,  la economía registró una desaceleración en el 2014 del 1,9 %, según el Banco Central, afectada por un retroceso en el sector minero debido al fin del ciclo de inversión y la caída de los precios del cobre y el declive en el consumo privado. En paralelo el desempleo ha aumentado, desde el 5,7 % en noviembre de 2013 al 6,4 % en 2014.

El déficit fiscal aumentó como resultado de la desaceleración económica, la disminución de los precios del cobre y los esfuerzos expansionistas. El déficit fiscal de 12 meses móvil aumentó del 0,5% del PIB a finales de 2013 al 1,6% del PIB al cierre del 2014 debido a la menor recaudación resultante de la débil demanda interna y la caída del precio del cobre.

La reforma tributaria  aprobada en septiembre de 2014 tiene como objetivo aumentar los ingresos fiscales en 3 puntos porcentuales del PIB para financiar el gasto adicional en educación y reducir la brecha fiscal. El elemento principal de la reforma es la eliminación del Fondo de Utilidades Tributarias (FUT), que es utilizado por las empresas para  aplazar el pago de impuestos sobre los beneficios que se retienen para las inversiones. En ese contexto, se espera que el crecimiento económico se recupere en 2015. Se espera una recuperación del 2,9%, con un proceso más acelerado y evidente hacia finales del segundo semestre del año, como resultado de las políticas monetarias y fiscales expansivas en curso, la recuperación de la inversión privada y de la demanda interna.

Chile ha logrado reducciones importantes en los niveles de pobreza y en el aumento de la prosperidad compartida en los últimos años. La proporción de la población considerada extremadamente pobre (US$ 2.5 por día) se redujo del 20.8 % en 1990 al 2.0 % en 2013 y la pobreza moderada (US$ 4 por día) se redujo del 40.8 % al 6.8 % durante el mismo periodo Además, entre 2003 y 2011, el ingreso promedio del 40 % más pobre se expandió en un 4,3 %, considerablemente más alto que el crecimiento promedio de la población total (2,5 %).

Sin embargo, Chile aún enfrenta importantes desafíos. El responsable manejo macroeconómico y fiscal proporciona una base sólida para sostener y aumentar su tasa de expansión en el mediano y largo plazo, y lograr un crecimiento más inclusivo. Pero, a pesar del fuerte crecimiento durante los últimos 20 años, el ingreso per cápita del país todavía tiene que converger con el de las naciones de altos ingresos (en 2013 el ingreso per cápita de US$ 21,714 estaba todavía muy por debajo del promedio de US $38,660 de los países de la OCDE). Por otra parte, los desafíos estructurales para impulsar la productividad y mejorar el acceso y calidad de los servicios sociales deben ser abordados para un crecimiento más inclusivo. La deficiencia energética y la dependencia de las exportaciones del cobre siguen siendo fuente de vulnerabilidad. Gracias a sus reformas estructurales ambiciosas, Chile sigue siendo un referente latinoamericano de progreso, desarrollando políticas públicas creativas que regularmente son analizadas y estudiadas; y que se convierten en modelos internacionales de buen Gobierno.

Además, la crisis política por la que atraviesa el país, es una de las más grandes preocupaciones del Gobierno. La baja convocatoria del último proceso electoral, que desembocó en una escasa representatividad para la actual presidenta, se suma al desprestigio involucrado en los casos de corrupción que parecieran afectar a varios funcionarios del Senado y la Cámara, mediante dineros provenientes de mecanismos no legales para financiar campañas. Probablemente este último sea el gran tema pendiente para la política chilena. Parece hacerse imperativa la llegada de una real transparencia para la clase política y empresarial y una disminución, entre otros asuntos, de las abusivas dietas parlamentarias.