Cómo lograr un embarazo: factores que afectan la fertilidad femenina y masculina

La reproducción humana es un accidente maravilloso de las probabilidades. Pensando solo en parejas sanas y normales, la fertilidad durante un ciclo es cercana a 20 %, alcanzando al año 85 %. Para qué decir que 25 % de las gestaciones se pierden naturalmente luego de la concepción, y algunas de ellas ni siquiera son detectadas o diagnosticadas. La naturaleza es sabia, pero muy a menudo juega a los dados. Es así como las mujeres muchas veces se preguntan ¿cómo puedo quedar embarazada?, sin conocer bien la respuesta. Por eso, cuando ha pasado el tiempo de fertilidad femenina, a veces es necesario darle un pequeño empujón a la naturaleza, sin llegar a intervenir de manera más exhaustiva.

Actualmente, las parejas ya no consideran la paternidad como un accidente del destino, tal como se entendía en épocas pasadas. La gran mayoría de las incógnitas que hacían de la fecundidad un juego de azar, han sido develadas a cabalidad por la medicina reproductiva. Además, la gran mayoría de las mujeres atrasa su primer embarazo, anteponiendo su realización profesional. A pesar que el promedio del primer alumbramiento en Chile se mantenga en 23 años desde los noventas, la mayor inserción laboral femenina, aumento de la escolaridad, mayor autonomía y desaparición de la familia extendida acentúan el fenómeno de aplazamiento de la maternidad. Incluso existen estudios que avalan una mayor calidad de vida en mujeres que postergan su maternidad, repercutiendo en un mayor sueldo, menos horas de trabajo y menor vulnerabilidad económica.

La fertilidad en todos los animales en un proceso complejo, donde se conjugan factores biológicos, hormonales y también ambientales. En los seres humanos, la ecuación agrega elementos afectivos, sicológicos, sociales y culturales. La sexualidad humana, y por consiguiente el fruto de la unión física del hombre y la mujer, ha sido preocupación central en la cultura de los pueblos, llegando a ser factor determinante en la sociedad y las creencias que sustentan sistemas políticos e ideológicos. Por ejemplo, como en épocas pretéritas la mano de obra numerosa estaba condicionada por la cantidad de hijos de una prole, la fecundidad de una mujer era casi un “valor de mercado”. Es así como gran parte de las religiones, sobre todos las monoteístas occidentales, han autorizado la disolución de matrimonios cuando el marido alegaba infertilidad de la cónyuge. En la vereda opuesta, los problemas en la fertilidad masculina fueron silenciados por milenios, primero al ignorar las causas científicas de esta disfunción, acentuado por el carácter patriarcal de la mayoría de las sociedades humanas.

Por eso se hace necesario un trabajo extra cuando se toma la decisión de traer un hijo al mundo, sin con eso recurrir a una clínica de fertilidad. Y con mayor razón se hace esencial conocer de mejor forma el cuerpo y los ciclos naturales en las mujeres y también en los hombres, junto a los factores que afectan la fertilidad.

Factores que pueden afectar la fertilidad femenina:

  • Edad: factor más patente en mujeres que en hombres. A partir de los 35 años, se reducen gradualmente las posibilidades, hasta llegar a la menarquia. Pasado los 40 este fenómeno se acentúa. Entre sus causas está la baja calidad de los óvulos, que presentan más altas tasas de trastornos cromosómicos.
  • Peso: Cualquier alteración en el índice de grasa corporal, en rangos que superen 10 % a 15 % lo normal, afecta los niveles plasmáticos de estrógeno y, en consecuencia, los niveles de fertilidad femenina. Por otro lado, cualquier trastorno alimenticio perjudica la capacidad de quedar embarazada, y esto incluye los trastornos, deficiencias alimentarias, vegetarianas estrictas que carezcan de ciertos nutrientes y las deportistas de alto rendimiento, como nadadoras y bailarinas.
  • Tabaquismo: estudios indican que parejas fumadoras presentan una menor probabilidad de embarazos exitosos, luego de cinco años, que aquellos sin prevalencia de tabaquismo. La ciencia avala la afirmación que el humo del tabaco afecta la producción de óvulos sanos, la fecundación, la función tubaria, los niveles hormonales y la implantación. Junto con ello, aumentaría el riesgo de inflamación pélvica, disminuyendo las defensas. Por último, se investiga la incidencia del vicio en los embarazos ectópicos y abortos espontáneos.
  • Drogas y Alcohol: La adicción al alcohol está relacionada científicamente con anovulación, amenorrea y trastornos de la fase lútea e hiperprolactinemia.
  • Medio Ambiente: Exposiciones a químicos, especialmente a aquellos que posean efectos similares al estrógeno. También influyen las ondas electromagnéticas.
  • Factores sicosomáticos: los trastornos emocionales, tales como el stress y la depresión, influyen en los niveles hormonales, y finalmente en la calidad de la ovulación.
  • Hormonas: Tal como se ha enunciado anteriormente, las hormonas son centrales en controlar los periodos fértiles y la producción de óvulos en mujeres, sin olvidar incluso su influencia en la calidad del semen masculino.
  • Enfermedades infecciosas pélvicas: Incluye todos los grupos etiológicos importantes para la salud fértil de la pareja, e incluye las enfermedades venéreas (clamidia y gonorrea), la tuberculosis pélvica, , apendicitis aguda y el aborto séptico.
  • Radio y quimioterapia: En este caso, todo depende de la dosis y edad en la cual se practicó el tratamiento.

Factores que afectan la fertilidad masculina:

  • Digenesia gonadal: trastornos del desarrollo de las gónadas, secundarios o genéticos.
  • Infecciones genitales: causan inflamación y luego obstrucción del trayecto espermático.
  • Torsión testicular: Los testículos pueden subir o bajar hacia el escroto, pudiendo torcerse el trayecto espermático, afectando la irrigación y dañando las células. El tratamiento es quirúrgico.
  • Traumatismo testicular: Golpes en las gónadas pueden causar traumas en la barrera hematotesticular, generando anticuerpos contra las células germinales. Estos casos ocurren por agresión o roce físico deportivo.
  • Quimio y radioterapia: tal como en las mujeres, estos procedimientos afectan la capacidad reproductiva en varones, dañando la producción de espermatozoides.
  • Calor: Es sabido que los testículo, al encontrarse virtualmente separados del cuerpo, conservan una temperatura 2ºC menor al promedio corporal. Como es lógico, si esta temperatura aumenta, la producción de espermatozoides disminuye.
  • Tóxicos: Las drogas afectan la producción y calidad de los espermatozoides, tanto el alcohol, tabaco y sicotrópicos.
  • Edad: pese a que su efecto es más tardío que en mujeres, la fertilidad en hombres también disminuye con la edad.
  • Stress: al igual que en las mujeres, cualquier trastorno emocional en hombres tiene consecuencias físicas asociadas a la baja calidad reproductiva.